Musicoterapia - Escuela Pianissimo Ciudad Real

Un efecto beneficioso de la musicoterapia es que facilita la comunicación y la expresión corporal, así como la creatividad. Conecta con el paciente a nivel cognitivo y emocional.

MÚSICA COMO ESTIMULACIÓN

La música tiene la capacidad de encender muchos lugares a la vez en nuestro cerebro. Trabajando con una única canción puedes poner en marcha el lugar del cerebro que tiene que ver con el lenguaje, con la motricidad, la emoción, la interacción con los otros, el recuerdo, imaginación, audición etc. Así que, todas las personas de una u otra manera podemos disfrutar de esta actividad.



Niños

La aventura de aprender para ellos es la aventura nuestra a la hora de enseñar, por eso desde la escuela Pianissimo para elaborar nuestro programa de intervención didáctica con nuestros alumnos y atender mejor a la diversidad lo hacemos partiendo de cada alumno, aprendiendo a ver lo que cada niño nos puede aportar”





Personas mayores con deterioro cognitivo y demencia o Alzheimer.

“En nuestra memoria siempre están presentes nuestros mayores. La música les ayuda a recordar que nosotros también formamos parte de su historia, les permite sentir, emocionarse y vivir” (Rosalía González Malagón).

La música es un sistema de comunicación universal. Desde antiguo lo utilizamos para expresar y transmitir emociones. Nos ayuda a concentrarnos, nos activa para trabajar mejor, nos ayuda a superar momentos de angustia o de tristeza.

La música, tiene la capacidad de penetrar en los rincones del cerebro menos afectados por la demencia.

Numerosos estudios constatan que, en las personas con deterioro cognitivo, demencia y Alzheimer,  las canciones que les resultan familiares elevan el estado de ánimo, alivian el estrés y mitigan la ansiedad. Ello se debe, posiblemente, a que la memoria musical suele conservarse a pesar del deterioro cognitivo

Desde 2016, Pianissimo lleva a cabo talleres y proyectos dirigidos a nuestros mayores en diferentes Residencias y Centros de Día de la provincia. La música, elemento esencial de nuestras sesiones, sirve de vehículo para conectar con sus recuerdos y emociones.



El cántaro roto

Se cuenta que, en un rincón de Marruecos, al pie del altivo Rif, en una pequeña aldea, había un aguador que se pasaba el día acarreando agua, desde un pequeño manantial situado en las afueras, hasta las casas de sus diversos clientes.

Lo hacia utilizando dos viejos cántaros que habían sido propiedad de su tío Ahmed y que él había heredado junto con algunos enseres de labranza. Colocaba los cántaros en un soporte de madera que, llevado sobre sus hombros, le permitía transportar aquellos recipientes colgando cada uno a un lado de su cuerpo.

Pero uno de los cántaros se había rajado, por lo que el agua con la que su dueño lo llenaba se iba vertiendo, de forma que, cuando el aguador llegaba a su destino, apenas quedaba en él la mitad del preciado líquido.

El cántaro sin fisuras estaba muy contento de sí mismo. Él cumplía bien su cometido y compensaba plenamente a su dueño. El otro, el rajado, estaba cada día más avergonzado y deprimido, porque sólo podía llevar a buen fin la mitad de lo que de él se esperaba.

Al cabo de dos años de haber sufrido en silencio su impotencia, un día en que su dueño le estaba llenando, el cántaro averiado se dirigió a él y le dijo:
«Me siento culpable por hacerte perder tiempo y esfuerzo. Te ruego que me perdones, porque creo que soy incapaz de servirte como debiera».

«¿Qué es lo que lamentas?», le preguntó el aguador. «¿De qué te avergüenzas?».

«Sólo soy capaz de transportar la mitad de lo que tu necesitas. Tengo una pequeña raja por la que escapa de mí la mitad del agua con la que me llenas».

El aguador, conmovido, sintió compasión por el viejo cántaro y le respondió de este modo : «Cada vez que regresamos a la aldea, te coloco del lado del sendero que cada primavera se cubre de flores espléndidas. Fíjate y verás que es tu lado, y no el otro, el más fértil y hermoso.

Yo siembro semillas en esa parte porque cuento contigo. El agua que escapa de ti no se pierde inútilmente. Aunque tu no te hayas dado cuenta, alimenta la tierra y la hace fructificar. De ahí recojo, cada temporada, las flores que luego adornan las casas de mis clientes. Algunos de ellos me suelen decir que son las más bonitas de nuestra región. Eso es así gracias a ti.»

Cuento tradicional marroquí.