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UN AÑO DESPUÉS

14 marzo, 2021

A lo largo de estos meses hemos descubierto que la música ocupa un papel muy importante en la vida de cada persona. Los músicos tenemos una gran misión  entonces, cada uno desde su lugar.

Hace un año nos pusimos en marcha para, en  nuestro caso y como escuela, seguir atendiendo a todo nuestro público (que quiso y que  pudo). Pronto nos reinventamos para seguir manteniéndonos a flote. Nos embarcamos en un mismo rumbo y a pesar de la distancia nos mantuvimos cerca y convivimos como una gran familia, una gran escuela.

Quisimos ser descanso y consuelo en cada clase. Para los mas pequeños, el recreo y  la comprensión del mundo a través de los cuentos musicados. Nos fuimos convirtiendo en alegría y en misión con cada canción.

No nos olvidamos que el mundo no solo está hecho de sus contenidos, la música pone énfasis en aquello que es aderezo entre eslabón y eslabón, en aquello que es lo que sentimos y  que no se puede retener, que no se puede encerrar, que no se puede confinar. La música está en la llave que abre los rincones de nuestra alma para curarla, para acariciarla y para acompañarla. La música va mucho más allá de la mera diversión. Es cura, entonces, cada canción.

En el mundo no navegamos todos igual, unos van en transatlántico mientras otros avanzan a duras brazadas. La música detiene el tiempo y nos hace ver qué, en cambio,  vivimos todos en un mismo mar.  Es cura, entonces, para una sociedad  que necesita darse de la mano.

Y después de un año  seguimos poniendo música a las historias que imaginamos, buscando canciones para regalar y sueños que conquistar.